Ana María Lajusticia: una historia de amor por la química

Ana María Lajusticia: una historia de amor por la química

El 11 de febrero se celebra el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una fecha muy especial que conmemora el papel fundamental que las mujeres tienen y han tenido en un campo decisivo para el progreso de la humanidad: la ciencia. En este contexto, no podemos dejar de recordar la trayectoria de nuestra propia fundadora, Ana María Lajusticia, una apasionada del saber que, entre sus múltiples áreas de interés, escogió la química como base de su formación por el amor que sentía hacia el conocimiento de esta ciencia en concreto.

 

El primer contacto con la química

Ana María Lajusticia siempre ha sido una mujer avanzada a su tiempo. Antes de convertirse en pionera en investigación nutricional, tuvo un historial académico impecable, desde la infancia hasta que estudió química en la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Complutense de Madrid. Aunque al principio dudaba entre esta carrera y la de ciencias naturales, escuchó los consejos de su abuela, que conocía su potencial: “si estudias ciencias solo podrás ser profesora, en cambio, si estudias química podrás dar clases y también trabajar en el mundo de la industria.” Durante los meses previos al primer curso universitario, se empezó a preparar con un profesor particular. Una vez en la facultad, dio su máximo para alcanzar el mejor nivel de la clase y jamás se ha arrepentido de su elección, todo lo contrario.

 

Una mujer importante en la ciencia

La joven Ana María empezó la universidad en el año 1947, cuando había muy pocas mujeres en las aulas. De hecho, si en cada clase había una media de 200 alumnos, 190 eran hombres y 10 eran mujeres, procedentes sobre todo de Madrid y del norte de España. Esta desigualdad fue una de sus motivaciones para estudiar y autoexigirse cada vez más (incluso le llegaron a llamar cariñosamente Ana Mari, la de las matrículas”). Gracias al esfuerzo, obtuvo una magnífica recompensa: terminó la carrera con éxito y a los 24 años se trasladó a Bilbao para trabajar en la industria química, como jefa de laboratorio en una empresa de fabricación de ácido fluorhídrico donde, además de ajustar reacciones químicas, aprendió a amar la agricultura y la geología.

 

El magnesio: un antes y un después

En esa época, Ana María tenía una alimentación bastante desequilibrada, rica en hidratos de carbono y pobre en proteínas. Con 43 años le diagnosticaron diabetes tipo 2 y se dio cuenta, por su formación, de la relación que esto tenía con su mala alimentación. Este suceso la impulsó a ampliar sus conocimientos sobre biología y nutrición para intentar poner remedio al problema, así como a la artrosis, la falta de proteínas y de magnesio que también estaba experimentando.

Entonces, en 1970 descubrió un libro del padre Puig (un jesuita español) llamado “Virtudes curativas del magnesio” y decidió empezar a tomar magnesio para verificar los numerosísimos beneficios que allí se explicaban. Lo primero que observó con sorpresa fue que, en un periodo de mes y medio, mejoraron su piel, el cansancio, las contracturas y las taquicardias, por lo que decidió profundizar en el tema. Al poco tiempo asistió a un simposio de Severo Ochoa donde se confirmaba el papel de este mineral en la formación de proteínas y quedó completamente convencida. Al año siguiente, fue a un simposio mundial sobre el magnesio en Montreal y, a partir de ahí, se convirtió en la profeta del magnesio: experta y máxima defensora.

 

Cómo nace la marca Ana María Lajusticia®

En 1980 se empezó a conocer a Ana María en Barcelona por su dedicación a la hora de promover un estilo de vida saludable y por encargarse de acercar a la población suplementos alimenticios naturales muy necesarios para la gran mayoría de las personas, especialmente en determinados momentos de la vida.

Ana María suele comentar que ella fue pionera en distribuir el magnesio para su consumo en forma de suplementos y en explicar su papel y el de otros complementos que lo contienen (como el Colágeno con Magnesio) en la salud, siempre con el rigor científico que le caracteriza. Parte de su sabiduría se recoge en sus libros, como El Magnesio, clave para la salud.

Su éxito radica en sus amplios conocimientos, su calidad humana, la cercanía con el consumidor y la efectividad de los productos, que comprueban todas las personas que los consumen.

 

La importancia de este día

En definitiva, las mujeres desempeñan un papel clave en la comunidad científica y la tecnología. Mujeres como Ana María Lajusticia nos impulsan a seguir celebrando este día para resaltar la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de la mujer en la ciencia. Aun así, es necesario conseguir cada vez más apoyo para promover el acceso de las niñas a la educación y la investigación científica. ¡Sigamos luchando!

Si te has quedado con ganas de más información sobre la formación y la vida de Ana María Lajusticia, te invitamos a ver la docuserie “Simplemente Ana María” en nuestro canal de YouTube, una miniserie biográfica que recoge los detalles que marcaron profundamente a la protagonista, explicados por ella misma.

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Soy de argentina y desde que descubrí a esta mujer tan especial no paro de seguir escuchar sus consejos .Gracias infinitas a ella por el aporte que hace .
espero un día sus suplementos lleguen a mi Pais

¡Mil gracias por tus palabras!

FELICITACIONES!!! UN EJEMPLO A SEGUIR

Muchísimas gracias María Sol 🙂

Gracias, soy una persona muy agradecida con Ana,María, desde que la conocí, primero en sus libros y luego en sus conferencias en YouTube empecé a tomar Magnesio y estudiar más sus beneficios. Creo que mucho de mi mejoría en salud y bienestar es gracias a ése gran mineral. Muy agradecida con Ana María.!

¡¡Qué bien, gracias Patricia!!

Tuve un fuerte ataque de Artrosis por el aire acondicionado de mi oficina (Edificio Inteligente de las consejerías de Asturias) Me lo empezaron a tratar intensamente sin éxito alguno. Hasta que en internet me encontré con Ana María. Busque sus libros, solo encontré uno. Como tenia la editorial pedí los que me faltaban. Ingresé el importe en el Banco requerido y al día siguiente los tenia ¡creo! que todos. Desde entonces, lo primero que entra en mi cuerpo, cada día, es «colágeno con magnesio». Lo recomendé millones de veces. La primera en saberlo fue mi Reumatóloga, se lama Ana Weruaga, la mejor medico que encontré en mi vida, y ella tb. lo aconseja. Las secuelas de lo vivido las tengo , pero la artrosis se paró y no tengo ni un solo dolor. Le escribí a Ana María, cuando no encontraba sus libros y es tan atenta, que me contestó y me envió dos con dedicatoria. Un gran abrazo y todo mi cariño para Ana Maria. Saludos Luisa Sanchez

¡Oh, muchas gracias por comentarnos tu caso, Luisa! Nos alegramos mucho de tu mejoría 🙂 Un abrazo

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