Blog de Ana Maria Lajusticia

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¿Te quieres? ¿Te cuidas?

Según la Organización Mundial de la Salud, la salud es el estado de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedades o dolencias. Así, los mejores hábitos para cuidar la salud son aquellas costumbres que favorecen un buen funcionamiento de nuestro organismo. Para ello, es básica una alimentación sana y equilibrada, evitar los hábitos tóxicos, realizar deporte periódicamente, relacionarnos con buenas compañías y procurar un buen descanso nocturno.

Como decimos, una dieta sana, basada en verduras, hortalizas, cereales integrales, legumbres, pescados, carnes blancas, lácteos desgrasados, frutos secos, semillas y fruta es imprescindible para cuidar la salud, especialmente el sistema digestivo, el sistema inmune y el cardiovascular. Para mantenernos en nuestro peso, también es imprescindible no picar entre horas, controlar las raciones de comida, respetar unos horarios regulares, comer sin prisa y masticar correctamente para facilitar la digestión.

La composición de una dieta saludable y diversificada debe estar en equilibrio con el gasto energético que tengamos, dependiendo también de la persona (su género, edad, complexión), sus preferencias, disponibilidad de alimentos, contexto cultural, etc.

Mantenerse activo física y mentalmente también es un excelente aliado para cuidarse y contrarrestar la vida sedentaria que llevamos en las sociedades desarrolladas. Hoy en día estamos acostumbrados a pasar largas horas sentados frente a nuestros escritorios, lo que a largo plazo puede formar parte de unos malos hábitos y conllevar un deterioro en nuestra salud y estado de ánimo.

El ejercicio físico ayuda a liberar tensión, mientras que un buen libro despierta la creatividad y el bienestar mental. La OMS recomienda al menos 150 minutos de actividad aeróbica a la semana. Otra manera muy saludable de hacer ejercicio es caminar a diario alrededor de 30 minutos. No debe entenderse como una “moda” sino como una práctica saludable para nuestro organismo, escogiendo aquella actividad física que más nos guste y se nos adapte, hasta conseguir hacerla casi sin darnos cuenta. Además de ayudar a controlar el peso, el ejercicio físico controlado aumenta la autoestima, ayuda a dormir mejor y a relacionarse mejor.

En cuanto al estrés, como muchas veces no podemos evitarlo, aprender a enfrentarlo es fundamental, así como buscar ayuda cuando lo necesitemos. Dediquemos el tiempo necesario para descansar, no sólo para dormir las siete u ocho horas recomendadas, sino también para una charla relajada o una actividad de nos ayude a despejar la mente.

Lo importante de todo esto es empezar a introducir pequeños cambios, pero ser constante e ir avanzando. Si ponemos en marcha estos consejos, no solamente mejoraremos nuestra salud, sino que también apostaremos por la prevención de numerosas enfermedades (como la diabetes, la obesidad o la hipertensión arterial).

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