Blog de Ana Maria Lajusticia

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¿Sientes hambre o tristeza?

Son muchas las personas que sienten cierta sensación de ansiedad frente a la comida en general o frente a algunos alimentos (antojos). A este hecho le llamamos hambre emocional. Consiste en comer basándonos en cómo nos sentimos, en lugar de lo que necesitamos. Es frecuente cuando llevamos una dieta restrictiva; en periodos de tristeza, aburrimiento o estrés; por estar muy expuestos a publicidad que no estimula los buenos hábitos alimentarios; a causa de la gran oferta de productos ricos en azúcares simples, aditivos y grasas saturadas en el supermercado, etc. En esos momentos, se activa en nuestro cerebro un mecanismo de demanda de una “recompensa” o del placer producido por las hormonas que se segregan al consumir ese tipo de alimentos.

El hambre emocional suele aparecer de repente y se caracteriza por desear un producto en concreto, normalmente dulces, snacks o alimentos de baja calidad nutricional: chocolate con leche, patatas fritas de bolsa, chucherías, embutido… No tiene por qué desaparecer y suele causarnos sensación de culpa.

Por otro lado, el hambre fisiológica es la que surge ante la demanda de energía por parte del organismo y se sacia con cualquier alimento en cantidad suficiente. Produce un progresivo vacío en el estómago, acompañado de ruidos estomacales.

Para poder controlar el hambre emocional, debemos identificar qué nos la causa, localizar el origen del problema y desviar la atención haciendo otra actividad. También ayuda mucho que nuestra nevera y nuestra despensa no contengan prácticamente esos alimentos que pueden suponer un antojo.

Para poder distinguir entre los dos tipos de apetito, debemos preguntarnos: ¿estoy comiendo por necesidad real o me siento aburrido, frustrado o estresado? Si bebemos un par de vasos de agua o comemos una pieza de fruta y ese apetito desaparece, entonces se trataba de hambre emocional.

Tener una alimentación consciente, relajada, prestando atención a lo que comemos en cada momento y evitando las distracciones a la hora de comer, nos ayudará a gestionar nuestras emociones. Ante la sensación de hambre física, debemos sentarnos a comer, masticar lentamente, disfrutar de la comida y hacer una pausa entre bocado y bocado. Es recomendable dejar de comer antes de sentirnos llenos, ya que la sensación de saciedad tarda unos minutos en sentirse.

 

De este modo, no hay ningún problema en comer aquellos alimentos que nos encanten, siempre y cuando lo hagamos con atención, respetando horarios y en la justa medida.

2 respuestas a “¿Sientes hambre o tristeza?”

  1. Esther dice:

    Buenas tardes por un motivo personal llevó año y medio tomando antidepresivos se que no es compatible triptófano con magnesio con el tratamiento cada vez me siento más baja de ánimo el otro día ví Conferencia sobre spiriulina y fucus puede que me fuera bien para la ansiedad y tristeza? Gracias

    • Ana María Lajusticia dice:

      ¡Hola! El complemento que puede ayudarle al normal funcionamiento del sistema nervioso y a reducir la ansiedad, en su caso, es el magnesio. Un cordial saludo

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