Blog de Ana Maria Lajusticia

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Los riesgos de las dietas milagro

En un artículo anterior presentamos las 4 dietas más populares de pérdida de peso inmediata. Y revelamos, las claves del éxito de todo proceso: la constancia, perseverancia y paciencia.

Si no lo leíste, haz clic aquí.

Realizar un cambio de hábitos alimenticios que conlleve una pérdida drástica de peso, no sólo supondrá un desequilibrio a nivel de organización diaria, sino que el mismo desbalance se producirá también internamente a nivel metabólico y anímico.

¿Por qué?

Porqué las necesidades energéticas de nuestro organismo dependen directamente de 3 principios inmediatos: los hidratos de carbono, las proteínas y las grasas.

Los hidratos de carbono son la principal fuente de energía del organismo. Las proteínas contribuyen en la función plástica, es decir, en la reconstrucción de células, órganos y tejidos. Y los lípidos o grasas, a pesar de su mala fama, son también piezas clave, concretamente para el transporte y síntesis de enzimas, hormonas y vitaminas. 

Generalmente, la mayoría de estas dietas de choque, parten de la supresión de uno de estos macronutrientes. De modo que alteran el funcionamiento normal del organismo, sobre estimulando, en la mayoría de ellas, el ritmo metabólico.

¿Qué efectos negativos tienen?

Partiendo de la perspectiva general, cualquier alteración que modifique el curso biológico natural se puede catalogar como riesgo para la salud. Puesto que, visto desde una perspectiva evolutiva, el hombre ha progresado tanto a nivel físico como cognitivo, gracias a una alimentación completa basada en los tres grandes macronutrientes.

Por otro lado, la reducción de la ingesta calórica, la restricción y  focalización en uno o varios alimentos concretos, es una señal directa de alarma y supervivencia para el organismo. Lo que supone un incremento de los niveles de estrés y cortisol, traducido a una conducta predominada por la irritabilidad y la inestabilidad emocional.

Analizando detalladamente cada una de las dietas expuestas en el artículo anterior, podemos destacar:

Dietas relámpago: son dietas peligrosas y difíciles de seguir. Al ser tan monótonas tienen un gran riesgo de ataques de hambre y atracón, y por otro lado, al estar basadas en alimentos diuréticos, la eliminación de líquidos puede repercutir negativamente ocasionando bajadas de presión arterial, mareos, fuertes migrañas, deshidratación, a parte de tener un efecto rebote al retomar de nuevo a la alimentación habitual.

Dieta cetogénica: este tipo de dieta basado en la inversión de las fuentes principales de energía (hidratos de carbono por grasas saludables) no se recomienda por largos periodos de tiempo puesto que los hidratos de carbono son necesarios para el óptimo funcionamiento del organismo. La dieta Paleo, es una dieta de la misma línea pero más completa, en la que la ingesta de hidratos de carbono refinados se reduce considerablemente, pero sin embargo, se permite el aporte de dicho macronutriente a partir de las verduras, hortalizas y tubérculos.

Dieta Atkins: en primer lugar, la ingesta de grasa animal en grandes cantidades  favorece el aumento de los niveles de colesterol. En segundo lugar, el exceso de consumo proteico puede ocasionar una sobre carga a nivel renal y hepático. Y en tercer lugar, una reducción tan estricta a nivel de glúcidos comporta también una reducción proporcional a nivel de vitaminas, minerales y fibra, puesto que la mayoría de frutas y verduras quedan también excluidas. Esto puede provocar estreñimiento, dolores de cabeza, falta de concentración, desequilibrios hormonales y alteraciones del estado anímico.

Dieta Dukan: a diferencia de la Atkins, la Dukan no hace una restricción de hidratos tan estricta en cuanto a verdura y fruta, ni permite un consumo de grasa “libre”. Sin embargo, el gran consumo de proteína, hizo que fuese alertada por el Ministerio de Sanidad y Consumo, para informar de los problemas de riñones e hígado que tal patrón de alimentación puede generar.

La alimentación saludable no tiene ningún secreto, simplemente consiste en seguir un tipo de nutrición consciente. Es decir, con conocimientos sobre qué necesitamos, por qué y qué tipo de alimentos nos aportan dichos nutrientes. Una dieta saludable ayuda a protegernos de la malnutrición en todas sus formas, así como de las enfermedades no transmisibles, entre ellas la diabetes, las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares y el cáncer. A nivel mundial, las dietas insalubres y la falta de actividad física están entre los principales factores de riesgo para la salud.

La ingestión energética debe determinarse en función de la actividad diaria y los hábitos de la persona.

Generalmente, se aconseja:

  • Desayuno: 25% Kcal
  • Media mañana: 5-10% Kcal
  • Comida mediodía: 30-40% Kcal
  • Merienda: 10-15% Kcal
  • Cena: 20-30% Kcal

Lo ideal es una dieta lo más natural posible, eligiendo siempre alimentos frescos y poco elaborados, que aporten nutrientes de calidad por la misma cantidad de energía.

4 respuestas a “Los riesgos de las dietas milagro”

  1. Pilar dice:

    Me gustaría saber ver como puedo hablar con Ana María la justicia un saludó

    • Ana María Lajusticia dice:

      Buenos días,
      en primer lugar, agradecerle su consulta.
      Informarle que Ana Maria Lajusticia no atiende personalmente actualmente. Si desea una consulta con ella solo puede hacerlo por email a través de su web.

  2. Mónica dice:

    Puede una persona que sufrió un ictus hemorrágico tomar magnesio con colágeno de su marca?

    • Ana Maria Lajusticia dice:

      Haber tenido un ictus hemorrágico no es una contraindicación de la ingesta de complemento de colágeno con magnesio, pero de todos modos le recomendamos consultarlo con su médico.

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