Blog de Ana Maria Lajusticia

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La dieta vegetariana, de las más ricas en magnesio

Actualmente muchas personas han decidido, por preferencia personal o por recomendación médica, que su alimentación sea cada vez más vegetariana. Debido a que el magnesio se encuentra principalmente en lácteos y en alimentos de origen vegetal (sobre todo en cereales integrales, legumbres, cacao, frutos secos, aguacate…), este tipo de dietas son las que aportan más cantidad de magnesio, siempre y cuando se sigan de forma ordenada y controlada.

Diversos estudios han observado que las personas que consumen regularmente más proteínas vegetales que animales, presentan aproximadamente un 60% menos de probabilidades de accidente vascular y un menor riesgo de padecer enfermedades crónicas. También, estas personas tienen, por lo general, un Índice de Masa Corporal (IMC) más bajo, la presión arterial controlada y valores de colesterol en sangre dentro de la normalidad. Por eso se dice que los patrones dietéticos vegetarianos pueden estar asociados con una reducción de la mortalidad, especialmente en el caso de los hombres.

Existen muchas variedades de dieta vegetariana: crudivegana, ovolácteovegetariana, pescetariana, flexitariana, etc. Las 3 últimas incluyen algunos alimentos de origen animal (huevos y lácteos, pescados o carnes de forma muy esporádica), por lo que suelen ser dietas bastante completas y en las que hay menos riesgo de déficit nutricional que en las dietas completamente veganas (en las que, a veces, se ve en riesgo el correcto aporte de proteínas de calidad y/o vitaminas como la B12).

No solamente son determinantes los tipos de alimentos que ingerimos, sino también la manera en que los combinamos y cocinamos. Recordemos que, como hemos explicado en artículos anteriores, complementando legumbres con cereales o frutos secos/semillas, podemos obtener proteínas completas (de máxima calidad, como las que proceden de los animales). Un ejemplo son las lentejas con arroz. Sucede lo mismo en el caso de la absorción del hierro, ya que los alimentos ricos en Vitamina C favorecen el proceso.

Por eso, insistimos una vez más en la importancia de llevar una dieta equilibrada, variada y suficiente, que incluya el consumo de frutas y verduras a diario, cereales integrales, legumbres, aceite de oliva virgen extra, pescados, huevos, y que se eviten aquellos productos procesados y ricos en azúcares y grasas saturadas.

El consumo diario de proteínas, vitaminas y minerales dependerá de la elección de los alimentos que hagamos. Para ello debemos aprender a leer bien las etiquetas de los productos e informarnos de su composición nutricional. Ante la duda, nada mejor que consultar a un dietista-nutricionista que haga un análisis de nuestras necesidades nutricionales y nuestros hábitos alimentarios, y nos proponga un plan adaptado en busca de la mejor salud.

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