Blog de Ana Maria Lajusticia

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¿Estás bien hidratado?

Estar bien hidratado es fundamental para una buena salud, ya que el agua constituye el 60-70% del organismo e interviene en funciones fundamentales, tales como: transportar y distribuir los nutrientes hasta las células, eliminar toxinas, actuar como lubricante en tejidos como las articulaciones, regular la temperatura corporal…

Es tan importante que, en condiciones normales, podríamos aguantar entre 3 y 5 días sin beber, mientras que podríamos aguantar incluso un mes sin ingerir alimentos.

El cuerpo humano pierde agua constantemente: cuando respiramos, cuando sudamos, cuando vamos al baño, cuando lloramos. Pero no perdemos únicamente agua, también perdemos sodio, potasio, calcio, flúor y otros electrolitos muy importantes que hay que reponer.

​​​​​​​​​​​​Somos capaces de compensar una pequeña pérdida de líquidos mediante el traslado del agua del interior de nuestras células hacia nuestra sangre. Sin embargo, si no reponemos el agua que perdemos a lo largo del día, podemos sufrir finalmente deshidratación: perder más agua de la que se ingiere. Para evitarlo, se dispara la sensación de sed.

La deshidratación puede aparecer por causas naturales, como una excesiva sudoración debida al calor, por la práctica deportiva o por alguna patología desencadenante. Cuando estamos deshidratados, el nivel de agua que contiene nuestra sangre disminuye, lo que dificulta su circulación y, como consecuencia, nuestros órganos y músculos reciben un nivel menor de los nutrientes y del oxígeno que necesitan para funcionar correctamente. Sus principales síntomas son la sensación de sed, cansancio, debilidad, mareos, boca seca, taquicardia y contracturas musculares o calambres. En casos de deshidratación más agravada, pueden llegar a aparecer convulsiones, falta de orina, pérdida total del conocimiento o incluso la muerte.

En numerosas ocasiones, podemos percibirlo simplemente observando nuestra piel: Los principales síntomas de la deshidratación en la piel suelen manifestarse como falta de brillo, picor, tirantez y descamación.

Los niños tienen mayor riesgo de deshidratación ya que su cuerpo contiene todavía un mayor porcentaje de agua y muchas veces no pueden/saben manifestar que tienen sed, especialmente en situaciones de calor, fiebre y enfermedades digestivas. Lo mismo sucede en el caso de la gente mayor y los ancianos, en los que disminuye la sensación de sed.

La necesidad diaria de líquidos ronda los 2 litros (8 vasos). Las bebidas que tomamos nos aportan entre un 75 y un 80% del agua que necesita nuestro organismo, el otro 20-25% procede de los alimentos (caldos, sopas, infusiones, frutas y verduras, principalmente).

Es por todo esto que debemos prestar especial atención a cuidar la hidratación durante todo el año y, sobre todo, en épocas de mayor temperatura, enfermedad o cuando estamos más activos.

2 respuestas a “¿Estás bien hidratado?”

  1. Patricia Betancourt dice:

    Gracias por este excelente artículo.
    Pregunta: cualquier agua es buena? Porque he leído de diferentes tipos de agua que contiene vitaminas y minerales. Alguna sugerencia?

    • Ana María Lajusticia dice:

      ¡Hola! Tanto el agua del grifo de nuestros hogares como el agua mineral natural son bebidas saludables, aptas y diferentes, que el consumidor puede elegir en función de sus gustos organolépticos o de sus necesidades fisiológicas. Destacamos que el agua mineral natural tiene siempre la misma composición química, es originariamente apta para el consumo y no necesita ser tratada, a diferencia de la del grifo, que ha de ser sometida a tratamiento para garantizar su inocuidad. Un saludo

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