Blog de Ana Maria Lajusticia

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Cambio de hora y salud

El cambio de hora afecta a nuestro cuerpo y a nuestra vida cotidiana, ya que altera nuestros ciclos circadianos mediante la alteración en la secreción de melatonina, una hormona que actúa regulando los estados de vigilia y sueño en función de la presencia o ausencia de luz solar: a más luz se produce menos melatonina, por lo que la inducción del sueño es más tardía.

Esta desregulación en la secreción de melatonina hace que el organismo se resienta y pueda aparecer cansancio, fatiga, somnolencia, falta de apetito, menor rendimiento intelectual e incluso irritabilidad y desánimo.

El retraso de una hora en el reloj también provoca que anochezca más temprano. El cuerpo empieza a segregar melatonina antes y, por tanto, se tiene más sueño cuando aún se está activo. La sensación de cansancio se hace más evidente. Es un efecto similar al que se produce con el jet-lag cuando se viaja en avión a un país con un uso horario diferente.

El cuerpo se acuesta en un horario y de pronto se levanta en otro. Aunque el cambio de hora se hace en la noche del fin de semana para que sea más llevadero, hay personas más sensibles que otras. A quienes más afecta el cambio horario es a los niños y a los mayores, ya que tienen una mayor sensibilidad ante los cambios hormonales y suelen seguir rutinas estrictas que hacen sus días predecibles, y eso les da seguridad. Además, para ellos, una hora parece un periodo de tiempo mucho más largo. Para sobrellevarlo, lo mejor es tener un poco más de paciencia de lo habitual e intentar mantener las rutinas horarias normales.

Otro grupo de la población especialmente afectado es el de las mujeres en la etapa de la menopausia, cuando experimentan una mayor fluctuación hormonal que puede afectar al sueño y al estado de ánimo ya de por sí, y adelantar o atrasar el reloj o cualquier cambio que suponga una alteración del ritmo biológico empeorará estos síntomas.

De todas formas, no deja de ser un trastorno leve que no supone mayores problemas: en apenas 3-4 días la gente suele adaptarse al cambio de horario regulando nuevamente los ritmos circadianos, aunque las personas de más de 50 años suelen necesitar algún día más.

A continuación, ofrecemos algunas recomendaciones para llevar lo mejor posible el cambio de horario:

– Establecer horarios fijos para dormir y despertarse.

– Evitar las siestas durante unos días.

– Evitar las cenas pesadas (elegir alimentos ligeros y bajos en grasa/azúcares simples) y no acostarse inmediatamente después de cenar, dejar pasar al menos una hora y media antes de ir a dormir.

– Reducir el consumo de cafeína y otros excitantes.

– Si se practica ejercicio, hacerlo varias horas antes de dormir, ya que la actividad física intensa puede producir excitación e insomnio.

– Evitar las luces brillantes de dispositivos electrónicos un rato antes de dormir. Su uso altera los ritmos circadianos y reduce la calidad del sueño.

 

Podemos intentar que este cambio de horario nos afecte en menor medida y se realice de una manera más gradual, empezando a hacer estos pequeños cambios en el sueño 2 o 3 días antes de atrasar/adelantar el reloj, modificando también ligeramente nuestra hora de acostarnos.

Una respuesta a “Cambio de hora y salud”

  1. Ignacia Yoly Saldias Lira dice:

    Son muy buenos productos yo he mandado a mí familia en Bolivia el tamaño familiar lo compro en una parafarmacia muchas bendiciones para la Dra Ana María la Justicia

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