Blog de Ana Maria Lajusticia

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Ahorra en comida ordenando la nevera

¿Sabías que con pequeños gestos puedes reducir tus facturas y mejorar la economía familiar?

La importancia de mantener un buen orden en la nevera va mucho más allá de una cuestión estética. Un frigorífico limpio y bien ordenado ayudará a prevenir la presencia de bacterias, a prolongar el tiempo de conservación de los alimentos y disminuir el desperdicio de comida. 

Apuntes básicos para garantizar seguridad alimentaria en tu nevera:

  • Asegúrate de que está bien limpia y desinfectada. ¿Por qué? Te lo justificamos rápido. Imagina por todos los lugares que pasa cada envase hasta que llega a parar en tu nevera: cintas transportadoras, camiones, suelos, plásticos sucios…
  • Retira los envases y embalajes de supermercado – son materiales que están contaminados – por ejemplo: bolsas, bandejas, papel de film, los cartones que unen los yogures, los plásticos que unen las latas…) y ordena los alimentos en el cajón, en tarros o en fiambreras con cierre hermético. Otra opción mejor y más sostenible para el medioambiente es comprar directamente con bolsas de tela y evitar todos aquellos productos envasados en plástico.
  • Programa tu nevera a una temperatura entre 1 y 4°C.
  • Procura que ningún alimento toque las paredes del frigorífico.
  • Mantén espacio entre productos para facilitar la corriente del frío.
  • Almacena en tarros de cristal con cierre hermético los restos de comida cocinada. Reservar los alimentos cocinados directamente con el plato en la nevera incrementa el riesgo de proliferación de bacterias, además de la posibilidad de desencadenar una contaminación cruzada con el resto de alimentos presentes.
  • No introduzcas fiambreras con comida caliente en la nevera. Respeta un margen de tiempo de 1-2 horas para no modificar la temperatura de la nevera.
  • No la sobrecargues. Hay alimentos que no es necesario almacenar en el frigorífico. Algunos de ellos son: las alcachofas, la calabaza, la chirivía, el brócoli, el aguacate, los cítricos y los tomates.

¿Cómo ordenar la nevera para prolongar la conservación?

Zona A – la parte más alejada del congelador y por tanto, menos fría-: productos listos para consumo o “producto acabado”, es decir, que después no se someterán a ningún tratamiento. Por ejemplo, comida preparada y envasada. Asimismo, también las mantequillas, los quesos que no necesiten demasiado frío o por ejemplo una bandeja con aliños.

 

Zona B: productos que posteriormente calentaremos a temperatura elevada. Por ejemplo, platos precocinados, hervidos o con restos de comida.

 

Zona C – la zona más fría de la nevera -: es el lugar idóneo para los productos más vulnerables a crecimiento bacteriano. ¿Qué pondremos en esta zona? Materias primas crudas como por ejemplo la proteína animal (embutidos, carnes, pescado y huevos) y también, los lácteos como por ejemplo, los yogures.

 

Zona D: la fruta y la verdura fresca. ¿Por qué? Porque contienen químicos (pesticidas) y microorganismos (agua no potable, tierra, suciedad del transporte…). los cajones son un método ideal para evitar la contaminación a otros productos que consumiremos en crudo y a la carne y al pescado. 

Cabe destacar que lavarlos con agua y bicarbonato durante 5 minutos ayuda a limpiarlos antes de comer. Sin embargo.

La puerta, zona de contrastes.

Parte superior de la puerta: esta parte es la idónea para vinagres, aceites (como por ejemplo de linaza, de manzana sin pasteurizar, de cáñamo…) mermeladas u otras salsas: tamari, miso, soja, mostaza, etc.

¡ATENCIÓN! ¿sabías que la parte de la puerta donde hay la huevera no es el lugar más indicado para almacenar los huevos? Los huevos son muy sensibles a los cambios de temperatura. De modo que ponerlos en la puerta los expone constantemente a variaciones térmicas. En lugar de eso, ponlos en la parte central cerrados en una huevera.

¿Por qué?

Una de las toxiinfecciones más comunes en España son las producidas por la Salmonella. Debemos tener en cuenta que todos los huevos en su superficie exterior contienen salmonella. ¡No permitas que invada tu nevera! Y ojo, ¡lavarlos no lo soluciona! En el huevo hay una capa protectora que envuelve el huevo y evita la entrada de microorganismos. Si los lavamos, podemos romper esta capa y permitir la entrada de salmonella y su crecimiento.

Parte inferior de la puerta: caldos vegetales, cremas de verduras, bebidas, etc.

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